HACIA LA LUZ

El Centro Intercultural de Quetzaltenango, su historia y la actualidad del país, representan realidades dramáticas, donde la memoria del pasado reciente se hace a un lado y se da paso al discurso conciliador que disfraza las heridas aún abiertas de un país post guerra.

Hacia la luz es una metáfora sobre la esperanza, el perdón y la conciliación social; de un pueblo que ha tocado fondo y de estar listos para emprender el camino de regreso hacia el color y  hacia la luz. Vamos hacia la luz en distintos vehículos, y no es ni el Estado, ni la Iglesia o las grandes corporaciones de consumo quienes nos muestran el camino. En la escuela la historia reciente no se enseña, seguimos como adormecidos, enamorados, en un ensueño de mitos de antaño; pero, qué hay para el futuro?, cómo recuperamos ahora el verdadero legado cultural y artístico del que nos sentimos tan orgullosos?, cómo reconocer los errores del pasado y dejamos de lado el egoísmo, la indiferencia y el resentimiento?

Hacia la luz es una reflexión sobre los colores, la penumbra y las sombras. Como un Haz de luz que atraviesa un prisma, dejando ver su hermoso espectro, como un Haz de luz que al ser interrumpido refleja una sombra.

A través de un espectáculo artístico interdisciplinario, estas metáforas se plasman en la música, la pintura, fotografía, danza, poesía y teatro de sombras, llevándonos a la recreación y alegría, pero también a la reflexión sobre cómo cada uno nos dirigimos Hacia la luz.

HACIA LA LUZ DESCRIPCION

HACIA LA LUZ Descripción

El signo colectivo

El lenguaje es una convención colectiva, comunitaria, hay una serie de eventos que nos reúnen entorno a las distintas formas linguísticas, ahí, en los movimientos, en las palabras, en los sonidos y las formas podemos encontrarnos, sí, lo hacemos intuitivamente todo el tiempo, pero qué sucede cuando los procesos no son intuitivos, qué sucede cuando un grupo de personas decide reunirse entorno a la expresión, decide gestionar colectivamente una transformación linguística, simbólica, qué pasa cuando un grupo de artistas, por decir algo, se reúnen entorno a un espacio, una antigua estación de tren, una exbase militar, por decir cualquier otra cosa, y tratan de imaginar colectivamente ese espacio y su refracción, el espacio espejo, el espacio resonancia, qué pasa cuando tratamos de ponernos de acuerdo, ¿ponerse de acuerdo?, no, quizá no sea ese el término, quizá ese grupo de personas no están poniéndose de acuerdo, están, simplemente, encontrándose, y ahí, cómo hacemos para convertir el encuentro en signo y en comunidad.

Un punto de vista muy práctico exige a ese grupo de personas diseñar metodologías acorde a las necesidades y procesos que tienen que ver con ellos y con ese espacio en el que se encontrarán, metodologías que hablan de procesos, documentaciones, un libro de notas del cual pueda salir luego una obra (reto de sistematización, reto de sincronías, reto de trabajo de reloj).

Un punto de vista más simbólico exigirá otro tipo de habilidades, procesos formativos, procesos de diálogo, escucha, escucha de las voces, las de la comunidad, las de las paredes, las de la historia, las del grupo de personas que buscan encontrarse en ese espacio. Es posible la colectividad, es posible la singularidad, habrá que confiar también en el talento de estas personas que se reúnen, en su capacidad de detectar de entre las sombras de la caverna cuál es cuál y donde empezamos nosotros.

¿cómo se imagina polifónicamente?

1er Taller Zona Intervenida

Lugar; El Infinito Cultura Permanente, 28 de mayo, 2013.

Texto de Carlos Flores Lucas.

La vida y el tiempo, un lienzo, eran tres franjas de papel en la pared de la Sala en “El Infinito”, el anfitrión de este proceso de talleres y trabajo. Nuestro plan consistía conectar y concretar ideas, sentimientos, palabras y frases cortas, en tarjetas de colores con el pasado, el presente y el futuro, representados en el mismo orden en las franjas de papel “craft” colgadas desde el techo, hasta casi el suelo, podía ser el cielo y el infierno.

Los participantes, casi 20, más mujeres que hombres (en la demografía actual se observa esta tendencia), actrices,

Taller @ El Infinito Cultura Permanente

 pintores, bailarines, músicos, artistas gráficas, escultores, diseñadores, pero ante todo, personas con ideas geniales y diversas, nos acompañaron desde el inicio del taller hasta el final, nadie se fue antes. Se dejaron consentir al inicio y el ambiente fue perfecto para empezar a las 6 de la tarde. Con una introducción Bonifaz y yo, presentamos rápidamente el proyecto y con énfasis en la metodología del taller.

El método consistió en utilizar tarjetas de 3 colores para identificarlas con la evolución del taller y postearlas en un muro, en el cual además se encontraba impresiones en formato A2 de una foto aérea y una planta del uso de suelo del Centro Intercultural. La primera tarjeta al inicio del taller, fue de color rosado; la segunda, al medio, amarilla; y la tercera, verde al final.

Don Francisco Cajas Ovando, cronista y crítico de la historia, vino puntal a las 6:30 y tras la bienvenida y presentación

 de nuestro invitado, se proyectaron los videos sobre el Ferrocarril de los Altos y la entrevista que realizamos al que fuera director del Museo, de este mismo, durante varios años, Don Encarnación Soloj; quien además es autor autor de algunos libros que resumen la historia y los archivos que el museo preserva, y aficionado a la poesía. La proyección de este material duró cerca de 20 minutos y posteriormente Don Francisco presentó una crónica histórica sobre el

Ferrocarril de los Altos y contextualizo ampliamente esta historia en entornos políticos, económicos, sociales,

Ttaller1b @ El Infinito Cultura Permanente

nacionales y globales. Francisco Cajas, quetzalteco de corazón y cepa, fue el gentil interlocutor de la historia de esos años, de 1900 a 1933.

Después de la participación de nuestro invitado y las intervenciones de los participantes y los moderadores, realizamos un ejercicio de escritura espontánea, un momento de reflexión y silencio que luego compartimos en voz alta. Creo que fue unos de los momentos del taller, mi corazón latió más fuerte.

Por último, la tarea fue hilar tarjetas en el muro a través del pasado, el presente y el futuro. fueron cerca de 3 horas muy emotivas, y todavía nos hacía falta llegar a nuestros días en la historia, pero para eso estaba el taller del día siguiente.